El extraño trio
Los trios son como las lentejas: o las comes o las dejas. Si decides hacer un trio sabes a lo que te pones, no valen dudas. Si lo haces tendrás que tragar con lo que hay, te guste o no alguno de la pareja y más si los otros dos mantienen una relación. Cuando una pareja me propuso hacer un trio tenía claro que no lo quería hacer. No entiendo aquellos que comparten a su pareja aunque a lo mejor el día que la tenga entenderé ciertas cosas. Pues bien, tras decir que no al trio en vez de quitarme un dolor de cabeza me vinieron unas buenas migrañas y hasta hoy día, que las sigo teniendo.
Resulta que es más fácil o entendible hacer trios que hablar con total normalidad con una pareja. Muchas personas no entienden que solo quieras mantener una relación cordial de amistad y no sexo. Ya sé que lo normal es follar con todo lo que se menea pero ¿tan difícil es entender que no todos somos iguales? Es muy irónico que las parejas que hacen trios después tengan celos por hablar con la otra persona. Trios y celos deberían ser incompatibles.
Resulta que uno de la pareja ha pillado celos porque hablo con su chico, no es que quede o haya follado, simplemente, porque hablamos. El surrealismo no tiene precio y en este caso me ha hecho reflexionar sobre la hipocresía de algunas personas. En primer lugar, porque aceptan hacer cosas, en este caso un trío, cuando parece que no es lo que quieren. Y, en segundo lugar, se sienten amenazados cuando su pareja tiene una amistad con otros que, probablemente, ambos no conseguirían tener ni con 40 años de relación. A mi me da lástima porque el chico y yo podríamos ser buenos amigos, aunque prefiero evitarme esas migrañas para vivir con más tranquilidad.






